El relevamiento se concretó en 42.000 kilómetros.

Más aguas subterráneas en Piedra del Águila

Prestigiosos Geólogos junto al Departamento Provincial de Aguas (DPA) presentaron los resultados de un estudio de agua en la zona. El 99% de las muestras obtenidas son aptas para su utilización para riego y el 100% para consumo ganadero.

El agua para consumo humano en la zona tiene exceso de flúor. De 106 muestras, 56 superaron los límites establecidos por el Consejo Federal de Entidades Sanitarias (COFES).

De esta manera, se presentó la información hidrogeológica de Piedra del Águila dentro la provincia de Rio Negro, a cargo de un grupo de consultores dirigido por Miguel Auge, prestigioso hidrogeólogo argentino, completando su staff con los Licenciados en Geología Jorge Gebard y Daniel Muntz. Por su parte, el DPA colaboró con la logística para los trabajos de campos aportando personal técnico y vehículo.

El estudio realizado durante este año se realizó en casi 12.000 kilómetros cuadrados y forma parte del tercer contrato que se realizó desde el 2013 a este año, financiado por el CFI. En total, durante estos cuatro años se estudiaron unos 42.000 km2, un poco más del 20% del total de la superficie de la provincia.

El objetivo de estos estudios, es generar información hidrogeológica básica en aquellas zonas que se consideran de interés y presentan prioridad para la provincia, a los fines poder satisfacer la demanda para consumo humano y ganadero, dimensionar la disponibilidad de acuíferos como potencial regional en aguas subterráneas en función de su calidad. Asimismo, se busca definir las obras de captación que mejor se adapten al ambiente hidrogeológico considerado y apoyar los trabajos del equipo perforador propiedad de Ley Ovina y operado por la empresa ARSE.

 

Los estudios:

 

En este estudio, se censaron 180 sitios en los cuales se midió la profundidad, la conductividad del agua en situ y la toma de muestra para efectuar los análisis fisicoquímicos a fin de caracterizar hidroquimicamente el agua de la región. Se evaluaron las condiciones sanitarias del pozo como así también la geología y geomorfología de cada uno de esos sitios. El área estudiada está conformada por un 60% de rocas duras (metamorfitas, plutonitas y vulcanitas), un 30% de rocas sedimentarias y 10% de basaltos (mesetas basálticas).

Se determinó que las rocas duras, son las que ejercen un control preponderante tanto en la dinámica como en la química del agua subterránea. En el primer caso porque el agua circula a través de las superficies de debilidad fundamentalmente diaclasas y fisuras abiertas, lo que se traduce en una escasa capacidad de almacenamiento y tiempo de contacto entre el líquido y el sólido. Ello resulta en una baja capacidad de disolución y, consecuentemente, en un bajo contenido salino del agua subterránea.

En las rocas sedimentarias conformadas por conglomerados, areniscas con intercalaciones arcillosas, tobas y tufitas tienen un comportamiento hidráulico diferente teniendo en cuenta su porosidad primaria, donde el agua circula por el espacio poral, lo cual permite mayor tiempo de contacto y disolución de sales dando por tanto, aguas de mayor salinidad.

Desde el punto de vista hidroquímico, se tomaron 106 muestras de agua, cuyos resultados indican en general aguas de baja salinidad, siendo el promedio de 692 miligramos/litros (mg/l), con un mínimo de 104 mg/l y un máximo de 3436 mg/l.

En las rocas duras y basaltos predominan las aguas del tipo bicarbonatada cálcica/sódica, mientras que en las sedimentarias las del tipo sulfatada cálcica.

En cuanto a la aptitud del agua, se determinó que en el 99% de las muestras obtenidas son aptas para su utilización para riego y el 100% para consumo ganadero. Para consumo humano, la principal limitante es el flúor, dado que de las 106 muestras, 56 superaron los límites establecidos por el Consejo Federal de Entidades Sanitarias (COFES). Cabe destacar que dicho elemento no es perjudicial para la salud,  solo es una cuestión estética ya que “mancha” el esmalte dental.  El resto de los parámetros analizados se encuentran dentro de los valores aceptables para consumo humano.